Travesía

Para llegar a las Azores se necesitan:
Un viejo barco con un joven grumete de cien kilos, bellamente distribuidos en piernas, sueños, arrugas, boca, piel y besos.
Un viejo barco con un joven grumete de cien kilos, bellamente distribuidos en piernas, sueños, arrugas, boca, piel y besos.
Andar con una naranja de oro en el corazón.
Cientos de mapas inservibles para perdernos apenas zarpemos.
El aire en las velas.
Una estampita del Papa Benedicto para recordarnos el pecado de la carne, por si nos olvidamos de cometerlo.
Certezas confiadas.
6 comentarios:
aaaaaahhhhhhhhhhh
Y también se necesita alguien que sepa diseñar y construir todo eso,
de lo contrario sería imposible zarpar.
Burbuja:me encantaria llevar tus fotos a mi travesía..eso si que es para disfrutar.
Grumete:llevar al armador también ya me suena a orgía....no era la idea, pero si lo creés más seguro lo estudiaré ;)
mmmmmmmmm
q rico
yo quero ir...
;*
A bordo burbuja!!! que las buenas compañías nunca sobran. Pero avisada que el grumete no se presta.
Ni el grumete se deja prestar, que solo hay una derrota en su carta.
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