Identikit

Si me preguntan como es, yo les digo: es alto, muy alto, porque no tiene medida e incluso a veces no apoya los pies en el piso. Pero tiene comprensión de las buenas razones, de unas pocas de ellas, pero que valen por miles.
Y anda por ahí al revés, con el lado de adentro para afuera y los sueños a la vista.
Y también me gusta porque suele enseñarme a bostezar con cortesía, y está todas las madrugadas en mi espejo, largo como los árboles, pintando de colores el día.

