martes, agosto 29, 2006

La Fundación
LA FUENTE DE LAS NEREIDAS . Lola Mora
A navegar el aire, marinero, siempre al oeste, que allí está la tierra del oro y las especias.
Sólo hace falta un buen mapa para poder ser el tercer fundador de mis buenos aires.
Yo te prometo, entretanto, demoler, cavar, tirar, moler en cascotes las paredes ,las cúpulas, los parques, los viejos amores, levantar el fuerte y borrar todos los rastros.

Sólo dejaría un perfume de tangos, una isla en San Telmo, un hostal de amigos para las noches frías y una avenida, llena de edificios, como un hilo que me ate hacia la pampa, hacia mis sierras, mis piedras y mi verde, sólo eso quedaría para esperarte.
Todo estaría listo para tu llegada, hasta el monumento de fundador, aguardando tu cara, desnudo como un tritón de la Lola Mora. Y la casa de los lirios, que tanto te gusta.
Suscribiré tus decretos, seré tu urbanista, tu cabildo y tu amante.
Al oeste, marinero, que te tardas.

domingo, agosto 27, 2006

Puesta así nomás

EL PEINE DE LOS VIENTOS . Chillida. Foto de Lampernas2.0

Ayer vinieron, a ver el avance de las obras de su casa, C y J, con Manuela en brazos. Rubia, hermosisíma y llena de risas. Esa debe ser la felicidad, así de despojada, creo.
Y me pregunté por qué tuve que aprender, paso a paso, laboriosamente, la felicidad de un rayo de sol sobre la piel, de la asfixia de un morado tornasol, de las agujas del frío en la piernas mientras corro, de poner el cuerpo tras los ojos y seguirlos, de una palabra entreoída, de esas obras que ningun arquitecto firmaría, que ningun arquitecto firmó, las que sólo pudo hacer el tiempo, la Catedral de Monreale ese brillo agónico, tal deslumbrar, unos rasgos dibujados, pura línea sin mancha ni error. Un cuerpo que encuentra a otro cuerpo, cuando van por el centeno.
Debo haber empezado a aprender desde muy atrás, con mucho retraso.
Será que me faltan muchas reencarnaciones?

martes, agosto 22, 2006

PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE
El hecho de que cada partícula lleva asociada consigo una onda, impone restricciones en la capacidad para determinar al mismo tiempo su posición y su velocidad. Este principio fué enunciado por W. Heisenberg en 1927.
Curso de Introducción a la Mecánica Cuántica. Juan Carlos López Vieyra. Instituto de ciencias nucleares de la UNAM.

Nunca vi realmente una pulga. Lo que quiero decir es que nunca vi un insecto, conté sus patas, verifiqué si era gris oscuro o negro, si tenía antenas, si emitía zumbidos y esas cosas que uno mira en un animal, para distinguirlo de otros.
La única vez que tuve la certeza de estar frente a una pulga, fue cuando vi un punto oscuro dibujando nítidos saltos sobre una mesa de directorio. Esa trayectoria fue la que me habló de una pulga.
Y nosotros, apenas puntos en movimiento, somos porque vamos. Y todo es ese ir.
Sentir el sol, mirar y encontrar, sin tener dónde guardar, los colores y las hojas y las piedras, los edificios y otros ojos, olisquear las pieles para saber cómo huele la de un marinero, jugar todos los juegos para elegir el de las manos, oír las voces de los amigos, no importa diciendo qué, la guitarra de Tomatito y tu hola, y al fin besarte, para desear seguir yendo, mirando, sintiendo, escuchando, oliendo y besando.
Sólo ir y dar saltos. Del resto que se ocupen los forenses.

jueves, agosto 17, 2006

SONETO XXIV (fragmento) - William Shakespeare

Pintores son mis ojos, te fijaron
sobre la tabla de mi corazón,.....

Mine eye that play´d the painter and hath stell´d
Thy beauty´s form in table of my hearth,....

martes, agosto 15, 2006


Te fuiste a navegar, mi vida, por el manto del agua.
Si tuviera un mar te lo regalaría, y te haría capitán, pero sólo tengo un río ancho y un espejo muy chiquito.

sábado, agosto 12, 2006

HONESTA DESCRIPCIÓN DE MÍ MISMO. Czeslaw Milosz

Tomándome un whisky en un aeropuerto,

digamos que en Mineápolis

Mis oídos captan cada vez menos las conversaciones,
mis ojos se debilitan, pero siguen siendo insaciables.

Veo sus piernas en minifalda, en pantalones o envueltas
en telas ligeras.

A cada una la observo por separado, sus traseros
y sus muslos, pensativo, arrullado por sueños porno.

Viejo verde, ya sería tiempo de que te fueras a la tumba
en lugar de entretenerte con juegos y diversiones de jóvenes.

No es verdad, hago solamente lo que siempre he hecho,
ordenando las escenas de esta tierra bajo el dictado
de la imaginación erótica. No deseo a esas criaturas en particular, lo deseo todo,
y ellas son como el signo de una relación extática.

No es mi culpa que así estemos constituidos: la mitad
de contemplación desinteresada y la mitad de apetito.

Si después de morir me voy al cielo, tendrá que ser
como aquí, sólo que liberado de estos torpes sentidos,
de estos pesados huesos.

Transformado en mirar puro, seguiré devorando las
proporciones del cuerpo humano, el color de los lirios,
esa calle parisina en un amanecer de junio, y toda la
extraordinaria, inconcebible multiplicidad de las cosas visibles.

Versión de Gerardo Beltrán

jueves, agosto 10, 2006

Perdón, pero tu orejas no me gustan. Nada. Nada.
Ahí, siempre tan apropiadas, incansables, como un nudo de carne, sin asperezas ni extremos. Incondicionales vigilando tus costados y tu atrás. Cuidando y hablando calladas a tu cerebro.
Tan impasibles, nunca una chispa, un gesto, un temblor o un movimiento repentino. Sólo a ellas las podés llevar desnudas de tan decentes que son, incapaces de irse de tu cráneo, para acariciar otras orejas por debajo de la mesa.
Puestas como perfectas señales de una buena confección, como la etiqueta de un buen vestido. Intenté desenroscar sus bordes tirando con mis dientes, masticar tus lóbulos, seguir con las puntas de los dedos las curvas, los relieves y los huecos, besarlas detrás, en ese lomo de hueso del que brotan.
Y nada. Pérfidas como la madrastra de Blanca Nieves. Ni ruborizadas las muy perfectitas. Nada. Nada.