sábado, septiembre 13, 2008



Hoy es viernes, mañana sábado y luego vendrá el domingo, y lo que no sucedió hoy, no pasará mañana ni pasado ni nunca.

Y el corazón se resiste a creer que no es verdad lo que nuestra soledad moldeó sobre el barro, y los sueños
mellan el corazón.

Hasta que las palabras de nuevo como calculado aceite, afilen la proa para surcar la indiferente intemperie, llenándola de brillo.

Después, será de nuevo viernes, y luego sábado.

domingo, marzo 16, 2008

LLUVIA. Raúl González Tuñón
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Entonces comprendimos que la lluvia también era hermosa.

Unas veces cae mansamente y uno piensa en los cementerios abandonados.

Otras veces cae con furia, y uno piensa en los maremotos

que se han tragado tantas espléndidas islas de extraños nombres.

De cualquier manera la lluvia es saludable y triste.

De cualquier manera sus tambores acunan nuestras noches y la

lectura tranquila corre a su lado por los canales del sueño.

Tú venías hacia mí y los otros seres pasaban:

No habían despertado todavía al amor.

No sabían nada de nosotros.

De nuestro secreto.

Ignoraban la intimidad de nuestros abrazos voluptuosos, la ternura

de nuestra fatiga.

Acaso los rostros amigos, las fotografías, los paisajes que hemos

visto juntos, tantos gestos que hemos entrevisto o sospechado, los

ademanes y las palabras de ellos, todo, todo ha desaparecido y

estamos solos bajo la lluvia, solos en nuestro compartido, en nuestro

apretado destino, en nuestra posible muerte única, en nuestra posible

resurrección.

Te quiero con toda la ternura de la lluvia.

Te quiero con toda la furia de la lluvia.

Te quiero con todos los violines de la lluvia.

Aún tenemos fuerzas para subir la callejuela empinada.

Recién estamos descubriendo los puentes y las casas, las ventanas y

las luces, los barcos y los horizontes.

Tú estás arriba, suntuosa y bíblica, pero tan humana, increíble,

pero tan real, numerosa, pero tan mía.

Yo te veo hasta en la sombra imprecisa del sueño.

Oh, visitante.

Ya es seguro que ningún desvío nos separará.

Iguales luces señaleras nos atraen hacia la compartida vida, hacia el

destino único.

Ambos nos ayudaremos para subir la callejuela empinada.

Ni en nuestra carne ni en nuestro espíritu nunca pasaremos la línea

del otoño.

Porque la intensidad de nuestro amor es tan grande, tan poderosa,

que no nos daremos cuenta cuando todo haya muerto, cuando tú y yo

seamos sombras, y todavía estemos pegados, juntos, subiendo

siempre la callejuela sin fin de una pasión irremediable.

Oh, visitante.

Estoy lleno de tu vida y de tu muerte.

Estoy tocado de tu destino.

Al extremo de que nada te pertenece sino yo.

Al extremo de que nada me pertenece sino tú.

Sin embargo yo quería hablar de la lluvia, igual, pero distinta, ya al

caer sobre los jardines, ya al deslizarse por los muros, ya al reflejar

sobre el asfalto las súbitas, las fugitivas luces rojas de los

automóviles, ya al inundar los barrios de nuestra solidaridad y de

nuestra esperanza, los humildes barrios de los trabajadores.

La lluvia es bella y triste y acaso nuestro amor sea bello y triste y

acaso esa tristeza sea una manera sutil de la alegría. Oh, íntima,

recóndita alegría.

Estoy tocado de tu destino.

Oh, lluvia.

Oh, generosa

domingo, diciembre 30, 2007

Año Nuevo


Mis deseos para este año?

Sólo uno, el más viejo y simple del mundo: dejar mi corazón en tus manos, para que vos te ocupés de él.

lunes, octubre 29, 2007



Camino


Poniendome los pies, bajo los tobillos aún doloridos, lentamente a remontar la pesadez del aire subiendo la colina.

En la subida, gente, cosas, y mi cabeza gacha que empuja. Ajena a todo lo que no sea la pendiente. Y a la furia de los llamados que me alejan del camino y no entrever en el mapa dónde voy.

Seguir como un llamado de mi animal agazapado, huyendo de la glaciación rumbo a fundar el mundo, sin conciencia.

Y florece mi camino, y llueve y truena y pasan las cosas y yo no estoy, y estoy en el camino, muda, mirando sólo lo justo sin distraerme de este ir sin destino, de esta oscura conciencia de no haber esperas esperándome, sin el alivio de la luna cada noche.

lunes, octubre 08, 2007

AMOR . Antonio Gamoneda


Mi manera de amarte es sencilla:

te aprieto a mí

como si hubiera un poco de justicia en mi corazón

y yo te la pudiese dar con el cuerpo.



Cuando revuelvo tus cabellos

algo hermoso se forma en mis manos.



Y casi no sé más. Yo sólo aspiro

a estar contigo en paz y a estar en paz

con un deber desconocido

que a veces pesa también en mi corazón.

miércoles, agosto 29, 2007

El trabajo

La mañana ruge en Moreno, entre el chirriar fino y maligno de las molas, andando contra las paredes mientras los clarks van y vienen, buscando víctimas, Ariel también va y viene, que no, no, no tiene presupuesto para un ramal de alimentación extra, no habrá caldera, arreglarse, Claudia pide a gritos las bombas de la planta de tratamiento, que la factura ya corrió, pero las bombas o están o están, mientras el asesor de operación de carnes se arrastra tratando de que alguien se dé por enterado que necesita una rielera para granja, que Senasa le avisó que no habilitará si hay productos en canasto pero no importa, Carlos con su cara de mal dormido o enojado, no sé, acumula pero no habla con dos gremios delante, Jorge, el más afectado, grita a un contratista porque encontró todos los perfiles de la escalera mal amurados, que no puede ser que eso esté mal, qué cuernos saben hacer, a levantar, recuadrar y epoxi, estamos en el horno.
Escucho a Laurita por la radio reclamar gente para mover el equipamiento de cocina que hay que conectar. Vanin parlamenta sigiloso con los de refrigeración, eso será luego, tal vez esta tarde misma, una bomba por mail. Cuando el gerente de alimentos me pregunta cuándo vienen los evaporadores de feteados, decido irme a otro lado.
Me voy a la nave de traspaso de mercaderías, ya terminada. Apenas un puñado hace silenciosamente algunos repasos, la limpieza, revisión de rociadores, un electricista (que no falta jamás en ninguna foto) algunas llaves tintinean ajustando racks.
Pareciera que la obra es un inmenso adolescente, desmañado, desproporcionado aún, sin destino a la vista, pero listo, durmiendo al sol que entra a chorros por las lucarnas.
Miro al voleo, esperando que las cosas me llamen por si mismas. Las escaleras de escape son endebles, la malla, será la que especificamos? o el herrero ahorró? tengo que fijarme para la próxima, el cable que se ve al fondo, va sin cañero? o es tensión de obra?. El piso nivelado a la perfección, liso, sin un poro a la vista, tranquiliza.
Veo venir a alguien con la campera roja de los metálicos, que pasea plácidamente. Donato. Delgado, con el casco siempre a punto de ser demasiado pesado para él, pisando con la delicadeza de un ingeniero de tablero. Nos saludamos. Sonríe a su manera suave, y me dice que está conforme, que él le pondría un ocho al edificio, que está bien, y recuerdo que él fue el primero con quien nos sentamos, solos, luego de las licitaciones, y abriendo un plano me dijo “los problemas van a estar acá, empecemos a por esto”. Y después trabajamos, peleamos, discutimos, nos culpamos mutuamente, pero ahora me puso un ocho. Tiene razón. Me gané las vacaciones.

jueves, agosto 09, 2007

Extrañando un poco a Vinicius


PARA VIVIR UN GRAN AMOR . Vinicius de Moraes

Para vivir un gran amor se necesita mucha concentración y mucho tino, mucha seriedad y poca risa - para vivir un gran amor.
Para vivir un gran amor es menester ser hombre de una sola mujer; pues serlo de muchas, pucha!,es cosa fácil - no tiene ningún mérito.
Para vivir un gran amor, primero es preciso consagrarse caballero y entregarse a su dama por entero, sea como fuere. Hay que convertir el cuerpo en una morada donde se enclaustre a la mujer amada, y luego apostarse afuera con una espada - para vivir un gran amor.
Para vivir un gran amor es urgente,descartarse al máximo de la gente, pues en general la gente envidia el amor profundamente. Hay que cortar con grupitos y boites, pasar de largo ante los café-societies y de todas sus tristes marionetas - para vivir un gran amor.
Para vivir un gran amor, les digo, se necesita mucha atención con el "mejor amigo", que por andar solo se les puede pegar hasta frustrar el gran amor. Se necesita muchísimo cuidado con aquellos que no estén apasionados, pues quien no lo está se halla siempre dispuesto a perturbar el gran amor.
Para vivir un gran amor, en realidad, hay que compenetrarse de la certidumbre de que no existe amor sin fidelidad - para vivir un gran amor. Pues quien traiciona su amor por vanidad desconoce la libertad, esa inmensa, innombrable libertad que supone un solo amor.
Para vivir un gran amor, il faut además de ser fiel, ser buen conocedor del yudo y del arte culinario - para vivir un gran amor.
Para vivir un gran amor perfecto no basta ser apenas buen sujeto; es necesario también tener grandes pectorales, pectorales de remero. Es preciso mirar siempre a la bien-amada, y también a su viuda - amortajada en su finado amor - , como a la primera enamorada.
Es muy necesario haber previsto un crédito de rosas del florista - !mayor, mucho mayor que el de la modista!! - para complacer al gran amor. Pues lo único que el gran amor quiere es amor, amor, sin medida; además un tutuzinho con panceta hace ganar puntos...
Se ganan puntos sabiendo preparar cositas: huevos fritos, camarones, sopitas, salsas, strogonoffs; comiditas para después del amor. Y qué mejor que ir a la cocina y preparar con amor una gallina con una rica y sabrosa farofinha para su gran amor?
Para vivir un gran amor es muy, muy importante vivir siempre juntos y hasta ser, en lo posible, un solo difunto, para no morir de dolor. Es necesario cuidar permanentemente, no sólo el cuerpo sino también la mente, pues la amada acusa cualquier mezquindad y el amor se enfría un poco. Hay que ser cortés sin cortesía; dulce y conciliador sin cobardía; saber ganar dinero con poesía - para vivir un gran amor.
Es necesario saber tomar whisky, (no arriesgarse nunca con el mal bebedor!) y ser impermeable a las habladurías, con las que el amor, no quiere saber nada.
Pero todo esto no sirve de nada si en esta oscura y alocada selva no se supiere hallar a la bien-amada - para vivir un gran amor.