Hoy es viernes, mañana sábado y luego vendrá el domingo, y lo que no sucedió hoy, no pasará mañana ni pasado ni nunca.
Y el corazón se resiste a creer que no es verdad lo que nuestra soledad moldeó sobre el barro, y los sueños
mellan el corazón.
Hasta que las palabras de nuevo como calculado aceite, afilen la proa para surcar la indiferente intemperie, llenándola de brillo.
Después, será de nuevo viernes, y luego sábado.
Y el corazón se resiste a creer que no es verdad lo que nuestra soledad moldeó sobre el barro, y los sueños
mellan el corazón.
Hasta que las palabras de nuevo como calculado aceite, afilen la proa para surcar la indiferente intemperie, llenándola de brillo.
Después, será de nuevo viernes, y luego sábado.
