jueves, mayo 25, 2006

25 de mayo de 1810
Durante mis interminables años de escuela, el 25 de mayo fue una sucesión de moreno belgrano ysaavedrafrenchyberuti yel cabildodel22yelobispolue elpuebloquieresaberde quésetrata.
Nada que tuviera sentido. Sólo lo tenía la posibilidad de ponerme por una vez un vestido de dama antigua y un peinetón como los que me deslumbraban en las figuritas de Billiken. Pero, aprendí pronto que las damas de 1810 eran atildadas, bonitas y, en lo posible, rubias, así que a mi, morochitadespeinada, narigona, con más ojales que botones en el guardapolvo y cuatrojos, me estaba reservada la composición alusiva o preparar el collage para el fondo del escenario, pero jamás bailar el pericón o tocar el piano con Mariquita Sánchez de Thompson durante el acto de la escuela. Y mis habilidades en aritmética de poco podían servir en esas ocasiones.
Terminado mi calvario escolar, terminado el tema. Hasta que, años después, se me apareció reveladora, en un artículo de Osvaldo Soriano, la frase : “La Revolución de Mayo aún está por hacerse”. “Libertad – Igualdad – Fraternidad”.
Y allí entendí, entendí luminosamente, que ese era el tronco común de la historia de esta tierra y de la de mis abuelos inmigrantes y libertarios. Yo era hija precisamente de esa Patria.
Y eso es lo que no quiero olvidar. La Revolución de Mayo aún espera su día.

Y pido disculpas por citar tan poco rigurosamente a Soriano. Perdí hace años ese artículo, publicado en Página12, y no pude encontrarlo nunca más. Sólo intento transmitir lo que me quedó de él.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues yo diría, pebeta, que te quedó lo mejor.
Mariquita Sánchez de Thompson y las bailarinas de pericón podrán ser muy felices, pero no creo que más que tú.
¿Morochitadespeinda?
¡¡Así te luce el pelo!!
:-D
Besos