sábado, enero 19, 2008

Otro proyecto


Un pequeño proyecto.
Por su superficie, su presupuesto, por las posibilidades que ofrece esa casita de pasillo y patio, pequeño por los recursos disponibles, de los que el más importante quizá es el entusiasmo de Javi, el maestro de obras. Un proyecto de amor.
Empezamos a refaccionar la ruina que compró Lilia para vivir. Un techo a punto de derrumbe, unas cañerías que sólo servían para ser vendidas y pagar el asado de obra (es el impuesto de todas las obras), humedades pertinaces, pares de las moscas de Machado, oscuridad.
Ya tuvimos que ir a la 18° para parar el lío que podía traer la denuncia de la vecina por los ruidos, donde la exhuberancia de Lilia allanó todo y dejó en estado beatífico a toda la taquería.
Ahí estamos,contentos como chicos, peleando con nuestras propias limitaciones, mientras, Lilia traduce, traduce artículos, traduce libros, de sociología, del BID, de economía, para niños, para adultos, traduce y traduce para juntar dinero.
Sabe la verdad más sencilla: que la arquitectura es ante todo, domesticar el sol y el aire.