Camino
Poniendome los pies, bajo los tobillos aún doloridos, lentamente a remontar la pesadez del aire subiendo la colina.
En la subida, gente, cosas, y mi cabeza gacha que empuja. Ajena a todo lo que no sea la pendiente. Y a la furia de los llamados que me alejan del camino y no entrever en el mapa dónde voy.
Seguir como un llamado de mi animal agazapado, huyendo de la glaciación rumbo a fundar el mundo, sin conciencia.
Y florece mi camino, y llueve y truena y pasan las cosas y yo no estoy, y estoy en el camino, muda, mirando sólo lo justo sin distraerme de este ir sin destino, de esta oscura conciencia de no haber esperas esperándome, sin el alivio de la luna cada noche.