Viernes.

Y al fin salgo a la calle, a la noche liviana aún entre las manchas anarajandas de las luces, los pasos maravillados, dos muchachas que ríen con sus bolsas del lavadero a cuestas, una pareja de espaldas, muchos.
Todos yendo hacia el Aleph del sábado, donde caben los árboles y los lagartos y el vino de los amigos en la madrugada.
Y vos en mi, con la simple naturalidad de los milagros.
1 comentarios:
Y vos en mi, mucho más natural que cualquier milagro.
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