miércoles, marzo 21, 2007

Viernes.



Me deslizo viscosamente como una bacteria más del plancton, intentando atisbar un reflejo que se escapa, en unos ojos, un violín, una gracia de animal joven, dos juntos encerrados en un velo.
Y al fin salgo a la calle, a la noche liviana aún entre las manchas anarajandas de las luces, los pasos maravillados, dos muchachas que ríen con sus bolsas del lavadero a cuestas, una pareja de espaldas, muchos.

Todos yendo hacia el Aleph del sábado, donde caben los árboles y los lagartos y el vino de los amigos en la madrugada.

Y vos en mi, con la simple naturalidad de los milagros.

1 comentarios:

un marinero dijo...

Y vos en mi, mucho más natural que cualquier milagro.