jueves, julio 27, 2006




He experimentado que es de grandísima utilidad, hallándose uno en la cama a obscuras, ir reparando y considerando con la imaginación los contornos de las formas que por el día se estudiaron, u otras cosas notables de especulación delicada, de cuya manera se afirman en la memoria las cosas que ya se han comprendido.
TRATADO DE LA PINTURA Leonardo Da Vinci
XVII Del continuo estudio que se debe hacer aun al tiempo de despertarse, o poco antes de dormir.

La nostalgia no entenderá nunca la redonda esencia de las manos. Pero sólo ellas, calladas como un ala caliente erizada de dedos, como las hojas del cuerpo, tendidas a recibir la lluvia y el aire, no tienen dudas, sólo asir, tocar, ansiar, recordar cuando el corazón falla.
Son las manos las que toman al toro por las astas, las que madrugan para despertar al todo.
Son las puntas de un cuerpo que se estira para alcanzar un paraíso o tirar al aire una nota. Terminan lo que el cuerpo empieza .
Si no fuera así, ¿dónde apoyarías la cabeza agobiada, los ojos voladores?
Por eso es aconsejable llevar unas manos por delante como guía. Y al fin, nada mejor en caso de emergencia, que la mano de Dios.

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