Felicidad

Cuando dos bobos se encuentran, suele haber signos en la tierra. Que todos creen usuales. Cuando hace calor en un hemisferio, el otro se muere de frío
Las vías del tren se rodean de ladrillos viejos y plantas y parecen otro lugar.
Algún libro queda caído en algún lado y nadie lo levanta por semanas
La gente se pone a vivir en grandes cajas y los arquitectos, sin trabajo, cambian la plomada por el sextante para irse por ahí.
Prada canta por la mañana en Buenos Aires.
Por separado, nada extraño, pero atención si se juntan todos esos signos.Y así, indefectiblemente, terminan dos bobos encontrándose. En la espalda del mundo. En el rincón más al paso.
Las vías del tren se rodean de ladrillos viejos y plantas y parecen otro lugar.
Algún libro queda caído en algún lado y nadie lo levanta por semanas
La gente se pone a vivir en grandes cajas y los arquitectos, sin trabajo, cambian la plomada por el sextante para irse por ahí.
Prada canta por la mañana en Buenos Aires.
Por separado, nada extraño, pero atención si se juntan todos esos signos.Y así, indefectiblemente, terminan dos bobos encontrándose. En la espalda del mundo. En el rincón más al paso.
Se encuentran tan a sus anchas como en el mar Egeo, y mientras el calor los congela, van inventando cosas. Que todos conocían ya , claro, pero ellos, bobos, las encuentran nuevas y húmedas de tan frescas. Y así quedan, rinconeando, pintando días enteros, añorando lo que nunca sucedió, inventando cosas que todos saben, cabeza con pies el uno con el otro, como el yin y el yang, el blanco y el negro, el te aprieto, me sofocas, el pixel y la mano.
2 comentarios:
¡¡Que bobada de felicidad!!
¡¡Que felicidad más boba!!
¡¡Que maravilla!!
;*
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