viernes, abril 21, 2006


Todas las cosas son de agua. Eso dijo Tales de Mileto en el siglo IV a.c. Y así comenzó la filosofía occidental.
Así empezaba Russell su libro Historia de la Filosofía Occidental ( si la memoria no me falla mucho). Y estas palabras, leídas una y cien veces, fascinantes, eran el ábrete sésamo del mundo, de su orden, de su razón y su futuro. Y en ese orden estaban también los muones y priones que enumeraba mi tía mientras pelábamos las verduras para la cena.
Y las constelaciones y los quásars y pulsars y agujeros negros con que nos ampliaba el cielo estrellado mi madre.
Y el to be is to do, que nos inyectó mi padre de alguna oscura manera y extrañado él mismo.
Y después vino lo que vino, absurdos y feroces, guerreros y brujos de sotana, ignorantes y salvajes, como los de los libros de cuentos. Y se fueron. Y sobre las ruinas, en vez de la razón y el futuro, crecieron las pantallas planas, los cosméticos importados, y lo fashion, remedo torpe de la belleza para cabezas débiles. El consumo, el glamour....
Al diablo!!!! Glamour era el del viejito Russell que podía enamorar a una adolescente susurrándole esas palabras......

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