martes, abril 18, 2006

Te habito, te recorro, como si fueras la ciudad prohibida, como si yo, el último emperador, con la ahogada sensación de ser una intrusa, sólo un fantasma creado mientras dormías.
Con la certeza de no dejar huellas, de deslizarme sobre el polvo,ilumino tus rincones a pedazos, busco, no sé qué tesoros tendrías para mi, un rincón para un pequeño huerto, allí plantaré mi estandarte y colgaré mi cinturón de Hipólita.
Apago mi celular. Nunca me van a encontrar.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Apágalo y pierdete en esa habitación, que no pieza.

Anónimo dijo...

Paula...¿Estás bien?
Releí y me quedé pensando.

Anónimo dijo...

Paulita ¿Donde andás?

Paula dijo...

Hola...acá. No te preocupés..los fantasmas son siempre mas tremebundos que la vida misma.
Sólo estoy buscando un lugar para mi huerta. Ayer planté hiedras en la ventana de mi escritorio. Y estoy buscando campanillas azules para mi dormitorio.Besos y gracias por andar por ahi..

Anónimo dijo...

Me tranquilizás entonces.
Ojalá trepen mucho esa hiedras.
Y ando por acá para lo que necesités, pebeta.

Paula dijo...

oki...gracias Rafael

Anónimo dijo...

Pebeta....
Seguro que hay mil cosas que construir dentro de esa mente maravillosa.
¡¡Dámelas!!
¡¡Dánoslas!!
Andá che, explicate.